Si por un simple verso,
la vida se transforma en Heracles de plata,
más un sueño errante, puebla el universo,
corre como río, sangre de mis venas, por un viejo amor.
Vaga en el estío,
recorre la sabana, sobre las cúrcuma,
en su vuelo huele, perfumes de amor,
la mujer se me hace, destellos de luz.
Mi unicornio se alza, dé patas erguidas,
señalando el rumbo, donde no morir,
mira sobre dunas de tierras doradas,
buscando más vida, buscando el amor.
Sigo por los campos,
cual tibio refugio, mi mente afiebrada,
buscando la cura de un amor perdido,
inmensa llanura poblada de songa.
Humildes reflejos,
pasan por mi mente,
la fiebre me azuza, me transporta,
en una pradera de recuerdos como una canción.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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