Ella dormía en el pedestal del tiempo,
su carne viva, no pasaban los años,
era rosa entre las flores, estrella en el cielo,
como una pradera verde ante mis ojos.
A nadie te pareces y eres todo en una,
para mi eres viento, perfumado,
agua bendecida, cristalina,
dichoso de mis ojos que te miran,
seguramente te guardan en mi recuerdo.
A quien poder contarle y describirte,
si solo mis retinas lloran,
porque tan solo a una mirada,
quedaron prendidas para siempre,
sienten fuego mis ojos.
Quien podrá creerme que te mire,
y te volviste incomparable,
tu belleza está más allá de los años,
el tiempo es efímero,
pero tú serás eterna,
mujer de los mil rostro,
o simplemente mujer amada.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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