Desde la llanura misma
de mi tierra,
he mirado los soles y
las estrellas,
de una Patagonia
agreste y solitaria.
Mi vista perdida en la
meseta,
buscando el consuelo de
la vida,
donde un cardo se me
cruza,
impulsado por el viento
de mi tierra.
Madre tierra
patagónica,
donde nacieron mis
hijos,
y crecieron sus sueños,
sueños que la poblaran
en el futuro.
Con la sabiduría
necesaria,
para amarte, porque
aquí nacieron,
bajo tu cielo, y aunque
la vida los lleve,
para otro lado, no
dejaran de amarte,
tierra querida, porque
te llevan en su sangre,
y porque aquí está la
sangre de sus padres.
patagonia madre tierra,
cuanto te he amado.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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