Un capullo por la noche,
se despertó en flor por la mañana,
tímidamente desplegó sus pétalos,
una rosa blanca color de la pureza,
para enamorar mi día y mi noche,
mas su perfume me quedo impregnado,
y hasta mi corazón llego la fantasía,
de una rosa blanca en tus cabellos,
de un néctar dulce entre los labios,
que no termine este día, oh te suplico,
y se lleve los colores y perfumes,
el miedo es que no vuelva,
y yo me quede esperando cada día,
volver a repetir lo que he sentido.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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