Dónde está el sabio,
que trasuntaba con letras,
de nobles procedencia sus amores,
¿habrán terminado sus amores, o solo era ególatra en sus
verso?.
De la verdad supina,
el hombre vive y se enamora,
algún beso en el recuerdo es la impronta,
¿Cuánto cachafaz engaña, por la simple razón de que es
humano?.
De la mujer una sonrisa,
enamora, y hasta sus manos,
convierte en cristal nuestras vidas,
¿no es de sabio enamorar, es humillante el demagogo histriónico?.
Los hombres, son solo hombres,
la mujer es una seda de fina tersura,
tal cual su condición de vida, un sueño la conmueve,
¿no cometas el error de prometer, ser su dueño porque ella es
única?.
Una palabra sobra,
para engañar un sentimiento puro,
de una mujer ni lágrimas salpique de sus ojos,
¿Por qué no serás hombre, aunque demuestres tu pecho en la
batalla?.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
No hay comentarios:
Publicar un comentario