Un puente, un arroyo,
aguas que pasan límpidas,
hojas que se van de viaje en la corriente,
y prendidas a ellas el reflejo del amor,
Una y mil veces,
recorro ese puente con mis ojos,
colores variopintos de un sol enceguecido,
y ese color rojo y amarillo inunda mi puente.
Un sueño natural,
de belleza intrínseca, única,
invita al amor sin límites de tiempo,
el sonido del agua hace la música del puente.
Un puente de portada,
que guarda el secreto de los sueños,
tantas promesas apoyado en sus barandas,
tanta vegetación testigo solitaria de los besos.
Te contaron mentiras y verdades,
te hablaron de amor, bajo el sol, la luna las estrellas,
amaste y fuiste amada en un colchón de hojas variopintas,
pero siempre quedara en tu memoria la historia de aquel
puente.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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