Tú eras tormenta, solo te miraba,
tus nubes desprolijas, se cruzan con fuerza,
el viento, la lluvia y el hombre desespera y ruega.
Un rayo quebró la quietud,
y oscureció de golpe y no era noche,
cada vez más seguido se sucedían truenos.
Piedras oh, piedras,
se sentía en el techo,
rebotaban contra el suelo,
y en poco tiempo el suelo quedó lanco.
Mis plantas golpeadas,
sus hojas caían muertas,
ni tiempo de planear tuvieron,
murieron en el barro o ahogadas en los charcos.
Tormenta de verano,
inescrupulosa, violenta,
mis animales lloran asustados,
mis plantas ya muertas de amontones mis ramas solas.
El sembradío herido,
la ciega se ha perdido,
y con ella el campo está dolido,
y el hombre crispa sus manos, que me has hecho.
tormenta de verano.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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