De un corazón y de una pluma herida,
se transforma en bronca toda sinrazón,
luego ante los dichos humillante acude,
como oveja errante en busca de dios.
Fue de forma real empujada la pluma,
de mente atrofiada, se dejó llevar,
ya por lo perdones derrama
su tinta,
y en su corazón desangra el amor.
Lluvia de sollozos empañan los ojos,
culpable la mente de mucha pasión,
solo se reprocha no ver los destellos,
de aquel grande y único amor.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
No hay comentarios:
Publicar un comentario