Frio, cuchilla y viento,
atraviesan mi cuerpo de guerrero,
se mete en mi piel, acurrucada,
como garra de bestia en un ataque.
Frio, que produce heridas,
en el alma del que transita la estepa,
el abrigo quita movimientos,
el hombre mira el humo de su boca.
Frio, que hace olvidar penas,
solo tiene una meta,
llegar al refugio del trabajo,
o a la cuna sagrada de la amada.
Frio cuchilla y viento,
que revota en mi cara, sin piedad,
se instala en mis pupilas, se llenan de lágrimas,
ya no hay pensamientos solo frio.
Frio cuchilla y viento,
es invierno incipiente, son ráfagas,
cortadas cual cuchilla filosa, la respiración,
se convierte en gotas de agua, mis ojos son ríos,
torrentes de lágrimas en esta fría mañana.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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