Amor, esa adulce palabra,
que hace volar, sin destino cierto,
atropella muros, salta barreras sin mirar,
que no tiene límites, porque no tiene medidas.
Amor, que al abrir los ojos,
nos enternece el alma, respiramos,
que una luz invade, alimenta sueños,
esos sueños que se transforman en mujer.
Amor, de mujer que siente,
que a su vida ha llegado el hombre,
que la protegerá en sus brazos, la hará soñar,
con solo una mirada, donde el mundo es infinito.
Amor, que se alimenta,
en besos perfumados de flores,
cada mañana como si fuese primavera,
y se renueva por las noches, con amor de cuerpos.
Amor, que es imprescindible,
como el agua, la lluvia y el tiempo,
porque la vida necesita de manifestaciones,
para poder sentir la pasión de la vida para amar.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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