Soplan vientos de cambio,
cuando la lluvia fina del otoño,
moja con escamas de hielo,
la tarde se pone monótona y gris,
y a través del cristal de una ventana,
miro el camino llenarse de lagos,
las gotas de los árboles,
caen sin prisa, se
arremolinan,
con el viento y ya su despedida,
para posarse en el suelo mansamente,
El sol no se siente, de a ratos oscurece,
un cumulo de nubes lo ha tapado,
y se siente la tibieza de sus rayos,
el otoño ha llegado,
ya se han ido las flores y su perfume,
las hojas de los arboles han volado,
dejando esqueletos desnudos,
de ramas agitando su duelo,
solo gorriones deambulan por sus gajos,
buscando un refugio,
para calmar su frio,
mirar el tiempo pasar,
esperar el sol de
primavera.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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