Cuando pienso
en mi tierra,
Se me
humedecen los ojos,
De verla
tanto sufrir,
De verla
tanto llorar,
Es tan malo
quien la quiere,
Como aquel
que la aborrece,
Porque entre
ambos pelean,
En busca de
la verdad,
Y cuando la
misma se agrieta,
Después de
mucho llover,
Saldrá el
sol alguna vez,
Para iluminar
la vida,
Se miraran
con recelo,
Como rumiando
las culpas,
De tanta sabiduría,
Solo quedaran
jirones,
Y muertos
por los caminos,
Y muchos
sueños perdidos,
De aquellos
que la han sentido,
Gritando a
los cuatro vientos,
Dejen de
lados sus broncas,
Ayuden al
mal nacido.
JUAN CARLOS
VILLANUEVA
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