Y un día respiramos,
Como un pétalo de rosa,
Sentimos el orgullo de ser libres,
Nuestros ojos se llenaron de lágrimas,
Gritamos libertad,
Ante la subyugante angustia de la vida,
Es que el paso del tiempo,
Se hizo lento, monótono,
Nos faltaba el aire de la vida,
Los sueños, solo eran sueños,
Y las angustias muchas.
Pero en la inmensidad del mundo,
Siempre hay un minuto, de sosiego,
De esperanza, de ver pasar el mal,
Como una estrella fugaz en primavera,
No nacimos para ser oprimidos,
Ni negarle la libertad a nadie,
Solo nos interesa el goce,
Personal de nuestras vidas,
Que no haya más sobre la tierra,
Hermanos con hambre o desnutridos,
No queremos héroes de barro,
Queremos héroes de bronce.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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