EL PADRE
Se resbalaron de mis manos,
Y el padre no encontró consuelo,
Ni en sus lágrimas,
Sus sueños se los llevo una hola,
En un mediterráneo bravío,
El sueño de una vida en paz,
Hizo tanto daño como una bomba,
Haber perdido sus hijos y su esposa,
En el intento, fue solo un cálculo,
De tiempo.
Y donde está el dios que nos protege,
De la desidia humana, de los males,
En sillones de cueros protegidos,
Pensando en el poder, y con sus egos,
Mirando la muerte de inocentes,
Como si no hubiesen,
Estado en el vientre de una madre,
Y en el corazón de un padre,
Que en sus dedos quedaran las llagas,
De su vida.
Ya no tendrá futuro su mirada,
Tan solo sueños incumplidos,
Y a pesar de su esfuerzo,
Por soñar, tan solo lágrimas,
Hallara, en una vida,
Llena de violencia,
Donde el amor nos ha dejado,
En un estado completo de locura,
Y los besos son balas,
Para escapar del sufrimiento.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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