Un grande, un hombre,
que tenía su mundo,
que lo real, lo
transformaba,
en magia, donde sus
letras,
recorrieron el mundo.
Hoy se nos fue,
el otoño del patriarca,
y en su soledad,
el coronel no tiene
quien le escriba,
dejo la impronta de
su vida.
En cien años de
soledad,
hoy se nos fue,
quien en relatos de un náufrago,
contó parte de mi vida.
O cuando decidí
escribir,
me enseño la manía de
contar,
como contar una
historia.
Hoy se fue el hombre al
cual,
el mundo literario
admiro,
Y sirvió de referente a
muchos,
hasta siempre Gabo.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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