Que perdí en el camino,
de la vida, que miramos
el mundo,
como único, donde el
génesis,
no tenía muros, de
rencores,
ni de odios, solo
tenía,
el cariño de la vida.
Y partió como un rayo,
para su tierra, en
busca,
de la paz deseada,
ante los infortunios de
la vida,
a esa amiga judía
extraño.
La que pintaba la vida
de colores,
era ejemplo de
tenacidad, de amor,
y complacencias.
Querida amiga aquí la
vida sigue igual,
sueños que quedan en el
camino,
flores que se las lleva
el viento del otoño,
amores que quedan
olvidados,
arcones de recuerdos
que se cierran,
pero siempre recordare,
el estilo y tu
presencia.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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