Que se me llevo las
lágrimas,
una tarde, de otoño,
cuando el frío atería
mi alma,
sin comprender razones,
tan solo sus pasiones,
de poder y de
alcurnias.
A ese gran amor,
que solo vio, su vida,
sin pensar, que yo también
la amaba,
me dejo colgado del
escampe,
donde solo se nublan
los ojos,
con la impotencia de
una vida.
Trasnochada, en el
tumulto,
y ahora que no estás aquí,
siento la ausencia,
faltan tus besos,
esos besos que me
hicieron soñar.
Cuando bajaste del altar,
dejaste en el arcón
de tus recuerdos,
sinsabores de una
vida de algodones.
solo me queda
recordarte,
en esta vida.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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