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miércoles, 20 de noviembre de 2013

UNA FLOR



Una flor nunca muere,
cuando su perfume,
trasciende el más allá,
donde reparte su aroma.

Una flor nunca muere,
aunque el frió marchite sus tallos,
porque el perfume permanece en el aire,
ese aire que penetra los pulmones,
se aloja en el corazón de una persona.

Una flor nunca muere,
porque trasmite la esencia de la vida,
los perfumes, que hablan de amor,
el abrazo de la vida, ese tierno néctar
bajo la luna que abraza los cuerpos,
de la braza del sol, que tiñe sus cuerpos,
del amor que pasa por sus almas.

JUAN CARLOS VILLANUEVA


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