El mundo, esa loca
utopía de la vida,
que nos lleva a la
locura de amarnos,
de odiarnos cuando
solo olfateamos,
nuestro ser, cual lobos
hambrientos.
Recorremos la estepa
para saciar el hambre,
el hambre, no solo es
de sed o de sangre,
también está el hambre
de amor,
sentirse amado seguro
es el mejor de las hambres.
Cuando una mujer pone
su pecho,
para alimentar un niño,
cumple con el placer de
su vida,
amamanta un hijo.
Cuando lo hace con un
hombre,
Y lo hace por su deseo
personal,
pero la mujer entrega
en cada acto, su
vida, su amor.
Gracias por ser mujer.
fuiste mi madre, mi
esposa, mis hijas.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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