Miraba la vida con
temor,
porque la vida era dura
como un hierro,
un látigo que
blandía en el aire,
en busca del cuerpo
desnudo,
para descargar su
furia.
Un cuerpo frágil,
al paso del tiempo,
desesperada mente inocuo,
por falta de amor,
miraba la vida con
temor.
Otros se
encargaron de diezmar,
en la juventud de sus años mozos,
lo tiraron a la calle,
para que sobreviva,
en una selva agreste y
nauseabunda,
no conocía el amor.
Miraba la vida con
temor,
en otros sobraba
la opulencia,
el solo conocía la
miseria,
era el mendrugo de la
calle,
no conocía el amor.
Pero un día una
princesa,
con tan solo una mirada,
lo saco del submundo,
lo llevo por los caminos de la vida.
y conoció el amor.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
Duras las primeras letras, pero con final feliz, como me gusta
ResponderEliminarabrazo