A mis dos perras que
levante,
para mis dulces reyes,
abandonadas,
a la muerte a dos criaturas inocentes,
hoy ya retozan por mi
casa.
A mis dos perras que me
miman,
cuando llego a casa y
desatan su alegría,
moviendo su colita sin
cesar,
porque sienten el amor
que yo les entrego.
A mi dos valientes
nenas que al menor,
ruido ladran para
proteger la familia,
y no osan ni los gatos
acercarse,
porque ellas son osadas
y no tienen miedo.
A la baya y la negra,
cuanto amor han traído,
cuanto amor hemos dado,
estamos empatados
perras de mi corazón,
lo que si agradezco, que
a veces son más que humanas.
a veces son más que yo.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
las mascotas, sobre todos las que han sido abandonadas, son fieles compañeros y guardianes. Muy tierno
ResponderEliminar