Me clavaste una espina
en el pecho,
solo había amor, y más amor,
quedaron mis
sueños vacíos,
donde pusiste el
rencor.
No
miraste al hombre,
débil hombre que
te amaba,
que solo suspiraba por
amor,
y secaba tus lagrimas, tus miedos.
Me clavaste una espina
en el pecho,
hablaste de mi
clase,
sin importarte mis
sueños,
solo importaron los
tuyos sin más trámites.
Donde solo el hombre
pasa,
para vos es un trámite,
para mi fue mucho dolor,
ese hombre solo busca
vida.
Me hiciste doler,
la
condición de haberte amado,
acuno mis sueños
y esperanzas,
donde tú eras vida, y
sueños.
Siento la soledad,
solo soledad,
mañana tratare de
levantarme,
para mirar la vida
nuevamente,
donde el amor florezca,
entre las matas,
de una vida intensa de
pasiones.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
La rosa es la flor y las espinas, con el tiempo curan
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