A lo lejos se ven
las luces, del puerto
el puerto que nos
vio salir hace 15 días,
traemos las bodegas,
cargadas de productos,
el cansancio aflora
nuestros cuerpos.
Pero la mente del
hombre de mar,
no duerme esta noche en
el barco,
está en las sabanas
perfumadas,
por el aroma de una
mujer que espera.
Ya se palpa la
voces de los niños,
la aroma del hogar,
el
néctar del amor que espera,
la vida del marino es
ruda, temerosa.
Rodeada de fantasías
varias,
muchas de ellas solo fantasías
nada más,
pocas ganas quedan al
hombre,
que ha luchado con el mar.
Para buscar la sirena
en esta noche, de llegada,
ni el brandy de una
noche recompone estos días,
el amor de una
familia amortigua,
estos días que hemos
perdido de vivir.
No fuimos en el crucero
del amor,
estuvimos justificando,
el amor de los que amamos,
ellos esperan con sus brazos.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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