El beso aquel que tú me
has dado,
lo llevo en mi corazón,
quemado a fuego.
Tus labios humedecieron
mi vida,
como un roció.
tu boca exhalo el aire
del amor.
Tu bello rostro,
le dio
colores a la existencia.
de esta alma
atribulada,
por tanto competir.
En busca de un amor
puro y sincero,
se hace difícil mirar
allá a lo lejos,
recordar lo que ha
pasado,
revolver tantas
heridas.
Sin olvidar cuanto he
sufrido,
está eterna vida de
desencuentros,
el amor que yo he
esperado,
resumido en un beso de
mujer.
Con sabor a revancha,
de otros labios,
que dejaron traiciones,
y amarguras.
me han hecho poner
de pie,
y gritarle a quien me
escuche,
estoy enamorado de
una,
verdadera mujer.
JUAN CARLOS VILLANUEVA
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